Tener Fibromialgia es una constante de luchas.

Cuando tienes fibromialgia tu vida cambia. Da un giro de 360 grados y ya nada vuelve a ser igual. Al tener esta enfermedad eh tenido que primero abandonar todo lo que alguna vez tenía o podía hacer. El problema mas grande al que te enfrentas es que ya no tienes energía para hacer prácticamente nada y ahí es cuando comienzas a dejar de hacer todo lo que podías y amabas hacer.

Y luego llega el momento en el que lo vas perdiendo todo. Primero pierdes tu salud… luego viene lo demás. Tuve que dejar de estudiar, deje un grupo de música en el que estaba, deje de salir y por ende cuando mis amigos me invitaban a ir a algún lado siempre tenia que cancelarles por que me sentía mal y entonces perdí a mis amigos, perdí la libertar de moverme o ir a donde quisiera, perdí la oportunidad de trabajar, tuve que dejar la universidad, mis metas y algunos sueños, deje las clases de guitarra, y en estos momentos lucho por no perder lo que me mantiene un poco cuerda, que es tocar guitarra, cantar y leer (que amo hacer con todo mi corazón), pero los tengo que dejar por largos periodos y es doloroso, duele, duele mucho. Tengo una pareja increíble que ha estado conmigo por ya un tiempo y en muchas ocasiones me llega el temor o mas que temor, pavor de que también pueda perderlo a el, y llega un momento en el que hasta te pierdes a ti misma.

Y ahí es cuando empieza el miedo, un miedo que te consume a diario. En el que quieres hacer cosas pero tu cuerpo no te responde y aun así te aferras a la esperanza, te das ánimos para hacer lo que quieres. Pero entonces te arriesgas, empiezas a intentarlo… y ¿que pasa? ¡NO PUEDES HACERLO! Y te frustras, te enojas, y tienes miedo de intentarlo una vez mas.

Ahora estoy en casa, me la paso en mi habitación la mayor parte del tiempo, no puedo ayudar a mis padres en la casa, me quiebro la cabeza pensando que puede hacer una mujer de 21 años que no puede trabajar ni estudiar, por que la fatiga y el cansancio es incapacitante. La fibromialgia es la peor de las cárceles, aun así no quiero rendirme nunca.

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