Síntomas de la hernia cervical

Uno de los más notables síntomas de la hernia cervical es el dolor en los brazos. Por lo general, esta condición se presenta entre las personas entre los 30 y los 50 años de edad.

En muchos casos no hay una razón aparente por la que empiezan a presentarse los síntomas, son signos espontáneos pero que también pueden ser causados por algún golpe o herida en la espina cervical.

El dolor en el brazo aparece porque el disco que está lesionado empieza a presionar el nervio cervical y el dolor se esparce hasta el brazo.

Entre los síntomas de la hernia cervical también encontramos el adormecimiento del brazo y de las puntas de los dedos. En algunos casos también se presenta debilidad muscular y otros síntomas que veremos a continuación.

síntomas de la hernia cervical

Síntomas de la hernia cervical

Los síntomas de esta condición pueden variar dependiendo el disco cervical en que se presenta:

Discos C4 Y C5: en ocasiones se debilita el músculo deltoides que se encuentra ubicado en la parte superior del brazo. Por lo general, no se producen inflamaciones o adormecimientos, pero sí se puede experimentar un gran dolor en los hombros.

Discos C5 y C6: una de las señales más comunes de una lesión en este disco, es la debilidad en los bíceps, los músculos ubicados en la parte frontal superior de los brazos, y los músculos extensores de las muñecas. Cuando la lesión está en estos nervios, se presentan adormecimiento y dolor el área cercana al dedo pulgar. Este es uno de los casos que se presentan con mayor frecuencia.

Discos C6 y C7: se produce debilidad en los tríceps, los músculos ubicados en la parte trasera superior del brazo y que se extienden hasta el antebrazo, y en los músculos extensores de los dedos. Si la afección tiene lugar en este disco, es posible que se adormezca el brazo y que el dolor se extienda hasta el dedo medio.

Discos c7- T1: puede ocasionar que no sea difícil agarrar los objetos. También se caracteriza porque hay adormecimiento y dolor que se extienden hacia el costado de los dedos meñiques.

Como en esta región del cuerpo no hay un gran espacio para los discos y los nervios, incluso la más pequeña desviación de los discos puede causar una hernia y dolor muy agudo. Cuando el nervio es presionado con más fuerza, el dolor aumenta significativamente.

Tratamiento para los síntomas de la hernia cervical:

En la mayoría de las ocasiones, el dolor que se produce por lo síntomas de la hernia cervical, se puede controlar usando medicamentos y otras alternativas de tratamiento que no implican una intervención quirúrgica. Aunque el dolor puede desaparecer relativamente rápido, otros síntomas como la debilidad muscular y el adormecimiento, pueden permanecer durante mucho más tiempo.

Si aún se pueden realizar normalmente las actividades cotidianas, se recomienda seguir las alternativas de tratamiento diferentes a la cirugía.

Tratamientos no quirúrgicos para los síntomas de la hernia cervical:

Medicamentos antiinflamatorios: El primer paso a tener en cuenta cuando se presenta esta lesión, es tomar medicamentos para reducir la inflamación, tales como el ibuprofeno y alguno de sus derivados. Hay que tener en cuenta que el dolor se da a causa de la presión sobre el nervio y a la inflamación de las zonas próximas al disco, por tanto, son estas dos condiciones las que hay que tratar en primer lugar.

Esteroides orales: Las personas que sufren de dolores más fuertes, deben considerar el consumo de esteroides orales que proporcionan alivio al dolor de una forma más rápida y en mayor medida. Si es necesario usarlos, se debe considerar que el uso debe ser a corto plazo, es decir, durante un tiempo máximo de una semana.

Terapia física y ejercicios: al igual que cuando se presenta una hernia lumbar, se deben realizar terapias físicas que proporcionen alivio al dolor en los brazos. Es importante que también se usen ayudas como terapia de calor y frío y ultrasonido para detener los espasmos musculares.

Tracción cervical: la tracción en el cuello puede permitir que se reduzca la presión del disco sobre las terminaciones nerviosas. Aunque no es un método que funcione en todos los casos, es muy fácil de poner en práctica y puede traer muchos beneficios.

Manipulación quiropráctica: Estas terapias practicadas por un profesional, ayudan a reducir la disfunción en las articulaciones y la falta de movilidad. Es importante que se realicen con mucho cuidado porque pueden terminar empeorando el dolor e incluso, llegan a causar daños neurológicos severos si no se hacen cuidadosamente.

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Medicina osteopática: Es un conjunto de técnicas y estrategias que se usan para normalizar el rango de movilidad de las articulaciones y pueden disminuir los niveles de dolor cuando se dan los síntomas de la hernia cervical.

Modificación de las rutinas: Otra de las alternativas a considerar cuando sufres de una hernia cervical, es modificar algunos de tus hábitos que pueden emporar la lesión. Se deben evitar las actividades que puedan lesionar más las terminaciones nerviosas. Entre las actividades que deben reducirse están: levantamiento de objetos pesados, actividades en las que se den vibraciones constantes, otras en las que los nervios se comprimen y sobre todo, aquellas actividades que requieren movimientos o extensiones permanentes de las articulaciones del cuello.

Fajas o collares: Para algunos casos se recomienda usar fajas o bandas cervicales que le brinden soporte extra a la región cervical de la columna.

Inyecciones: las inyecciones epidurales o las que bloquean algunos nervios, son útiles para disminuir la inflamación y otros síntomas de la hernia cervical.

Ver también:

Qué es hernia cervical
Almohadas cervicales
Cirugía columna cervical
Tratamiento quirúrgico para los síntomas de la hernia cervical:

Cuando ninguno de los anteriores tratamientos surge efecto, se puede recurrir a la intervención quirúrgica, que recibe el nombre de disectomía cervical y puede ser practicada de varias formas diferentes.

Durante este proceso, por lo general, se remueven los discos que están causando el problema a través de una pequeña incisión que se hace en la parte frontal del cuello.

En muchos casos, se reemplaza el disco con una platina para mejorar la estabilidad de esta parte del cuerpo.

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