Fibromialgia, el Padecimiento de las Ilusiones Abandonadas

Fibromialgia, el Padecimiento de las Ilusiones Abandonadas

Hay un video donde una persona dice:

“Yo no me suicidé, me mató la fibromialgia”.
¿A qué grado de desespero puede llevar una enfermedad para que esto suceda?
¡Me impactó sobremanera!.
Apenas si alcanzo a imaginarlo.
Quien no está en sus zapatos, está lejos de comprenderlo, como tantas cosas en la vida, sobre las que opinamos y enjuiciamos, sin haberlas vivido o experimentado.
Lo que si sé, es lo que viví como médico, enfrentándome a diario con personas en esta situación.

 

También sé, lo que lograron mis pacientes, aquellos que dieron un gran salto en el enfoque de su situación, y aceptaron el reto de la vida, y así cambiar su rumbo. Ellos mejoraron.
Tan compleja es la fibromialgia, que algunos médicos han sugerido que ni siquiera es una enfermedad.
Realmente es un síndrome que compromete múltiples órganos, sistemas y funciones del ser humano.
Trastornos del sueño; depresión, ansiedad u otros síntomas psicológicos; compromiso intestinal; cansancio crónico; fallas en la atención, memoria; trastornos urinarios; hormigueo en las extremidades; dolor de cabeza; finalmente lo que origina su nombre, dolor muscular generalizado, con frecuencia incapacitante.
Tan compleja es la fibromialgia que algunos médicos han sugerido
que ni siquiera es una enfermedad.
Su sindrome compromete múltiples órganos, sistemas y funciones.
El peregrinaje por diferentes médicos, especialidades, instituciones, sin lograr curarse, llevan más a decepción, frustración y rabia, que en otras enfermedades.
La esperanza se va desvaneciendo a ritmo lento lo que lo hace más doloroso y frustrante. (Hablo no solo de la medicina alopática, sino también de la llamada alternativa).
Lo que he observado es que la persona que se concientiza de su vida, de lo que está mal, de lo insatisfactorio, y toma la decisión de hacer cambios profundos en su estilo de vida, mejora.
Sobre todo quien recupera aquello que le apasiona, aquello que siempre ha querido ser y hacer.
Quien toma en sus manos las riendas de su vida, y decide por su propio bien, y no solo el de los demás. Decide por amor a si mismo.
Se retira de lo que siente que le es dañino y selecciona solo lo que le da bienestar. Mejora.
No, no es fácil dejar un empleo con toda la seguridad económica que brinda, pero si en el trabajamos forzados, con displacer, a regañadientes… Y lo mismo podría decirse de pareja, amistades, hábitos, adicciones y muchos más.
He observado sin lugar a duda, que retomar el camino de los sueños largamente aplazados, es un factor curativo.
Se requieren coraje y valentía para hacerlo, más si los mismos están ocultos debajo de todo el malestar que produce la fibromialgia.
Estas sugerencias no son una panacea, muchos luchan por ello, y los dolores continúan en mayor o menor grado.

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