Conviven con el dolor a diario: así pasan sus días las personas con fibromialgia

Moisés Aguirre bromea con que su esposa tiene “una amante” a la que llama ‘Dolores’. Y es que sufre de fibromialgia, una enfermedad crónica de la cual no se conoce la causa que se caracteriza por fuertes dolores musculoesqueléticos generalizados, debidos a un desequilibrio en los neurotransmisores del sistema nervioso. Se trata de un caso poco frecuente, dado que en 9 de cada 10 casos las afectadas son mujeres.

“Los síntomas siempre los tuve lo que pasa que uno al no visitar a un médico no se da cuenta de lo que tiene. Me diagnosticaron cuando yo no aguantaba los dolores, me mandaron a hacer una serie de análisis, resonancias, tomografías y todo y en base a eso salió el resultado”, contó en una entrevista concedida a CONBIENESTAR. Luego de sufrir un accidente cerebrovascular quedó sordo y fue diagnosticado con fibromialgia.

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Su esposa Natalia se ríe cuando su marido le hace bromas sobre su amante. “Moisés era una persona muy activa, nervioso, dinamita pura”, recordó. El dolor de su pareja, con el que lleva 12 años y tiene dos hijos, le impedía hasta disfrutar de un simple abrazo porque él sentía que recibía un golpe.

Sin embargo Moisés explicó que con el tratamiento el cambio fue sustancial en su calidad de vida: “Yo con la medicación noto una diferencia en cuanto a mi cuerpo, el tema es que es tan doloroso lo que uno trata de no quedarse como para no enfriarse. El dolor es la base fundamental de la enfermedad, otro síntoma es mal humor, dolor de pecho, angustia. Igual hay un momento que la medicación ayuda bastante, esos momentos son los que hay que saber sobrellevar, porque entre el dolor y el tema psicológico ayuda mucho”.

Moisés junto a su esposa Natalia.
Moisés junto a su esposa Natalia.
Con su positivismo, asumió que hay cosas que tuvo que dejar de lado por su enfermedad: “Primero el dolor no permite hacer muchas cosas que venía haciendo. Por ejemplo yo trabajaba con los aires acondicionados y hoy no lo puedo hacer porque no me da la fuerza del cuerpo y no me da la seguridad de mi cuerpo com para levantar un equipo y colgarlo. Otra de las cosas es que uso anteojos, eso me acortó mucho la vista, me di cuenta ayer mismo cuando mis hijos y mi cuñadita me pedían que les haga dibujos, porque me encanta dibujar y soy un buen dibujante, y me cuesta muchísimo ver. Eso es lo que le lleva a uno la enfermedad al mal humor, al sentimentalismo, es el cambio de estado permanente que eso hay que saberlo llevar porque donde afloja bueno, ahí donde cae”.

Los síntomas

La doctora Nieves Capozzi (MN 51850), jefa de la Sección de Reumatología del Hospital Nacional Posadas enumeró todos los síntomas que puede tener alguien que sufre de esta patología: “No trae daño estructura articular a pesar de que el paciente siente dolor en las articulaciones, es un dolor que lo agobia. Generalmente toma puntos (“tender points”) y no discrimina entre el cuerpo superior e inferior, le duele todo. Tienen trastornos del sueño, un sueño no reparador, el paciente se duerme pero no descansa, se levanta tan cansado como se acostó y se siente todo el día así. Esas parestesia que tiene es una sensación como de hormigueo, de trastornos de temperatura o de cambios extraños que él siente en las manos y a veces en lo spies. Todo esto está acompañado en general por trastornos emocionales”.

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La reumatóloga advirtió que el primer especialista al que hay que consultar es el clínico médico para que descarte cualquier patología con daño de órgano que puede provocar este tipo de dolor, en el caso conveniente derivará al médico reumatólogo para seguir con el diagnóstico.

Tratamientos existentes

El tratamiento consiste en varios pilares: el farmacológico, que tiene varias escalas; el apoyo de fisiatría y kinesiología; el ejercicio físico aeróbico, que mejor a mucho la sintomatología; y el apoyo psicoterapéutico. “Es un apoyo multidisciplinario de la entidad”, precisó la reumatóloga.

Capozzi puntualizó que en ese proceso se puede perder la fe en su eficacia: “Es un tratamiento largo, bastante largo. Y en el transcurrir de ese tratamiento a veces el paciente pierde expectativas, a veces el médico también, porque la mejoría de los síntomas es lenta y aparece con la concurrencia de todos los pilares de tratamiento. Cuando el paciente engancha con su actividad física, viene a las sesiones de kinesio, trabaja el cuerpo, concurre al psicólogo o a los grupos de apoyo y cumple con la medicación indicada”.

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